¡Yunques sonad; enmudeced campanas!

lunes, abril 11, 2005

Política/Sociedad: La neutralidad política

Hoy domingo estaba buscando información en Internet sobre el aspecto político de la II República (por cierto, hay muy poquita información que se pueda considerar veraz e imparcial), con su PSOE marxista y muchas derechas que además reconocían ser de derechas (¡cuántas vueltas da la vida!), cuando me vinieron a la cabeza las palabras de Zaratero: (...) los de izquierdas son menos de izquierdas, los de derechas son menos de derechas (...). La frase continúa con la crítica a los nacionalistas que todos habéis oído y sobre la que ya se han escrito ríos de tinta, pero a mí sólo me interesa la parte que he citado, la que nadie y critica, y por tanto, supongo que todos están de acuerdo con ella. Si esto es cierto, quiere decir que vivimos actualmente en un clima de cierta neutralidad política en las líneas generales de gobierno.

No es ningún secreto que un clima de neutralidad favorece al sistema ya establecido, en nuestro caso el modelo (ultra)capitalista. Entonces, ¿nos hemos dado ya por vencidos? ¿aceptamos el gobierno de la burguesía como la menos mala de las sociedades posibles? De ser así, la realidad no puede ser más triste; hay que vivir en otro mundo, o profesar muy mala fe, para no reconocer que no ha habido apenas mejoras sociales para la clase obrera. Al contrario, la globalización progresivamente nos despoja de nuestra condición humana y nos convierte en un instrumento industrial más, algo que se alquila por meses o años y de lo que puede uno deshacerse cuando la economía lo recomiende.

Para compensar la falta de mejoras laborales, como la reducción de jornada o la democratización de las empresas (cientos de personas se llevarían las manos a la cabeza si leyesen esto último), el sistema nos ofrece toda suerte de objetos inanimados, que cuidadosamente han vinculado a sentimientos reales mediante la todopoderosa y omnipresente publicidad, la profeta del siglo XXI.

Y parece que funciona, puesto que si según el máximo dirigente del Partido Socialista Obrero Español nos encontramos en un clima de neutralidad política (por no hablar de la aparición de la llamada Izquierda Verde, de abierto talante antimarxista), se supone que la inmensa mayoría de los obreros (no nos engañemos, la mayor parte de nuestra clase social vota a ese partido, o a algunos posicionados todavía más a la derecha) están de acuerdo con este sistema. Entonces, ¿realmente esta es la menos mala de la sociedades posibles? ¿No somos los humanos capaces de algo mejor? ¿O es que acaso han conseguido encontrar el equilibrio necesario para dominarnos sin que nos demos cuenta?