Política/Sociedad: Matrix existe de verdad
Hace poco volvieron a poner en televisión la primera parte de Matrix (la mejor de la trilogía, en mi opinión) y, tiene gracia, porque empiezo a pensar que existe de verdad. No, no estoy hablando de ser exclavos de las máquinas ni de vivir en un espacio virtual generado por un complejo sistema informático. En mi mente, nuestros amos son también humanos, y su método de control mental se llama publicidad.
Pensemos por un momento en el mensaje que intentan transmitirnos gran parte de los anuncios: libertad (la pobre palabra está tan manida que su significado agoniza), felicidad, seguridad, alegría... Llevamos tanto tiempo ligando esos sentimientos a los productos promocionados, que llegamos a pensar que realmente éstos últimos son el único camino para alcanzarlos. Cruel ironía encontramos al recordar a áquellos que dicen que, si llegáramos a desarrollar una verdadera Inteligencia Artificial, las máquinas dotadas de ella no serían capaces de sentir por carecer de alma. Ironía porque en la actualidad son precisamente los objetos inanimados los que nos otorgan los sentimientos a nosotros. ¿Dónde está el alma? ¿En qué quedó nuestra supuesta divinidad?
Y parece que su método da buenos resultados. Están consiguiendo una progresiva y constante regresión en los derechos de los trabajadores, sin que la inmensa mayoría lo advierta ni ponga resistencia alguna. En Aragón, el Sector del Metal cuenta ya con un 40% de contraros eventuales, cuatro veces más que hace seis años y subiendo.
Pero no hay problema, somos felices porque tenemos en nuestra casa los productos que dan la felicidad, y somos libres porque pagamos los otros que nos dan la libertad. A veces, por un momento, puede que nos dé por pensar que la cosas van mal... ¡pero qué podemos hacer, pobrecitos de nosotros! Así que compramos unos cuantos productos más para superar la depresión, y volvemos a la normalidad.
¿Seguro que 1984 no fue 1984?
Pensemos por un momento en el mensaje que intentan transmitirnos gran parte de los anuncios: libertad (la pobre palabra está tan manida que su significado agoniza), felicidad, seguridad, alegría... Llevamos tanto tiempo ligando esos sentimientos a los productos promocionados, que llegamos a pensar que realmente éstos últimos son el único camino para alcanzarlos. Cruel ironía encontramos al recordar a áquellos que dicen que, si llegáramos a desarrollar una verdadera Inteligencia Artificial, las máquinas dotadas de ella no serían capaces de sentir por carecer de alma. Ironía porque en la actualidad son precisamente los objetos inanimados los que nos otorgan los sentimientos a nosotros. ¿Dónde está el alma? ¿En qué quedó nuestra supuesta divinidad?
Y parece que su método da buenos resultados. Están consiguiendo una progresiva y constante regresión en los derechos de los trabajadores, sin que la inmensa mayoría lo advierta ni ponga resistencia alguna. En Aragón, el Sector del Metal cuenta ya con un 40% de contraros eventuales, cuatro veces más que hace seis años y subiendo.
Pero no hay problema, somos felices porque tenemos en nuestra casa los productos que dan la felicidad, y somos libres porque pagamos los otros que nos dan la libertad. A veces, por un momento, puede que nos dé por pensar que la cosas van mal... ¡pero qué podemos hacer, pobrecitos de nosotros! Así que compramos unos cuantos productos más para superar la depresión, y volvemos a la normalidad.
¿Seguro que 1984 no fue 1984?


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