¡Yunques sonad; enmudeced campanas!

domingo, marzo 20, 2005

Historias de un Chatarrero: Disquetes redondos vs. Disquetes cuadrados

18:30 de la tarde, ya sólo queda 1 horita para salir del trabajo. Suena el teléfono; un cliente tiene problemas con el arranque de su equipo. Me comenta que le de un mensaje de error al arrancar, en una pantalla negra. Cuando le pregunto por lo que dice el mensaje, me cuenta algo que fonéticamente sería más o menos "Noum sixten dissc...". Consulto mi diccionario "Paleto-Inglés-Castellano" y encuentro que posiblemente su equipo tiene un problema con el dispositivo de arranque seleccionado, algo bastante común si se tiene un disquete dentro de la disquetera.

Le pregunto cortesmente si tiene algún disquete introducido en su equipo, y me contesta que no, que eso ya lo habría comprobado. Bien, ahora viene lo difícil, conseguir que la persona que está al otro lado del teléfono, sea capaz de entrar en la configuración de su BIOS para realizar una pequeña comprobación. Generalmente, sólo el hecho de conseguir que pulse la tecla "Supr." en el momento apropiado ya es toda una odisea. Digo generalmente, porque en otros casos el mero hecho de que encuentre la dichosa tecla ya es todo un éxito.

Bien, una vez superada la primera prueba (¡aplausos!), entrar en la configuración de la BIOS, ahora toca ponernos de acuerdo en el nombre de los diferentes menús, para lo cual vuelvo a recurrir al viejo diccionario "Paleto-Inglés-Castellano". Alrededor de 10 ó 15 minutos más tarde, ya hemos comprobado que el sistema puede reconocer el disco duro, y llegados a este punto le informo de que no podemos hacer nada por teléfono y que deberemos desplazarnos hasta allí.

Puesto que el cliente se encuentra en una localidad a unos 100 Km. de la nuestra, y que como ya he dicho faltaba sólo una hora para quitarme los grilletes, le indiqué que pasaríamos al día siguiente por la mañana, y el cliente aceptó de buen grado.

Lamentablemente, yo estuve hablando con uno de los trabajadores, y cuando éste le comentó el tema a su jefe, este último montó en cólera. Llamó preguntando por mi, y de muy malas maneras me preguntó que cómo era posible que fueramos a tardar tanto en pasar (¡íbamos a ir a la mañana siguiente!). Aunque parezca que no, te terminas por acostumbrar a estas estupideces, por lo que sin hacerle ni el más mínimo caso, le indique que si tiene alguna queja hablara con el gerente (quien no se encontraba en la oficina, para variar). Misteriosamente, esta vez tuve la paciencia de no colgarle nada más soltarle "mi frase" (como suele ser lo habitual), y fue él quien me colgó el teléfono tras balbucear algo en hebreo.

Minutos más tarde, volvió a llamar el mismo cliente, pero esta vez era el trabajador de la primera llamada. Su jefe (sí, el imbécil de antes) le había pedido que volviera a intentar solucionarlo por teléfono. Y en áquel momento ocurrió; no sé bien por qué, me dió por preguntarle si sus disquetes eran cuadrados o redondos, a lo que respondió con un rotundo: "¡Redondos! ¿Cómo van a ser sino?".

Intentando no echar demasiada espuma por la boca, le indiqué lo más gentilmente que pude que a los "disquetes redondos" se les suele llamar "cedes" o "discos compactos", y pregunté si tenía algún "disquete cuadrado" metido en el equipo. Y así era, una vez extrajo el puñetero disquete, le indiqué que pulsara cualquier tecla y el equipo arrancó sin problemas. En áquel momento, y teniendo en cuenta la poca voz que le quedó para despedirse de mí, me habría bastado con poder ver su cara por un agujerito para compensarme la pérdida de tiempo.

Y desde ese día, cuando hay un problema similar, siempre hago la misma estúpida pregunta: "¿Sus disquetes son cuadrados o redondos?". Creedme o no, en los 2 últimos años me ha salvado de perder más tiempo del necesario en al menos 3 ocasiones.